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martes, 30 de junio de 2009

La Peña más eléctrica que nunca...

Peña Eléctrica. Niceto, 26 de junio.

En una nueva noche fría, el espacio experimental del folklore argentino volvió a presentarse en Capital. Origen y futuro de una identidad en transformación.



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¿Quién hubiera imaginado que en esta época en que el desarraigo de la cultural nacional es moneda corriente, mientras en el coqueto barrio de Palermo se llevara a cabo La Peña Eléctrica, en Pompeya se presentaban Arbolito junto a Peteco Carabajal? Es que en los últimos años, diferentes bandas han mutado el folklore tradicional agregándole elementos del rock y la música electrónica para concebir propuestas tan atrevidas como innovadoras, logrando que el público (mayormente joven) vuelque su interés hacia la música popular argentina.

Al circular por las inmediaciones de Niceto Club pasaba desapercibida la festividad multicultural que se estaba a punto de desatar, pero al ingresar al lugar se podían apreciar las furiosas chacareras que desplegaba Semilla, banda fundadora de la Peña Eléctrica y el número más rockero de la noche. A continuación hizo aparición en escena Demi Carabajal y el menor de la dinastía folklórica argentina por antonomasia, luciendo un look muy original (gorro coya, anteojos negros y campera de cuero) desplegó gatos, zambas y las infaltables chacareras del material registrado en su primer disco, «Bajo el cielo santiagueño», y además estrenó algunos temas nuevos.

En el desarrollo de la Peña se produjo un quiebre cuando saltaron al escenario los Yicos, quines con sus ponchos fluorescentes y una propuesta festiva y optimista lograron el cometido anunciado antes del show, “descontracturar un poco” el ambiente folklorico que habían armado Semilla y Demi Carabajal. El repertorio de la banda proveniente del Oeste del GBA se basó en su último trabajo discográfico, «Los muertitos», el genial disco producido por Chávez y Martín Méndez.

Yicos, que hace más de un lustro fue uno de los pilares de la comunidad Yatay, anunciaron que “Larry” sería el último tema de su set y cuando les comenzaban a cerrar el telón arremetieron con “Dulces sueños” para finalizar su actuación a toda orquesta. Por estos días, la banda se encuentra realizando una serie de shows conceptuales que serán filmados como preparación para la película que verá la luz el próximo año, que si contiene una pizca de lo que muestran en vivo promete ser interesantísima.

Imperio Diablo fue la banda encargada de cerrar el Lado A, en el escenario principal de Niceto, con su parafernálico experimento sonoro que fusiona la música del altiplano con los sonidos urbanos en plan combat-rock. Cuando la big band andina, liderada por Cecilia Wara y Luciano Choque, comenzó su set la música tradicional boliviana se colocó en el centro de la escena desencadenando un carnaval en formato sound system, que incluyó la participación del ballet Amerindia, quienes bailaron enérgicamente entre el público y alzaron la Whipala (bandera aborigen de la paz), en el tema “Palantatay”.

Durante la presentación de Imperio Diablo también tuvieron su lugar los rituales paganos con la aparición del Diablo, quien, al ritmo del tema “Diablada”, sacudió sus largos cuernos y su cabellera de rojo intenso como el fuego. Hacia el final, el ballet Amerindia reapareció en escena para efectuar una clase magistral de las danzas típicas del altiplano, en tanto que los nueve músicos - con sus instrumentos incluídos – emprendieron el descenso del escenario y se sumaron al cuerpo de baile en un cierre muy agradable, confraternizando el público y los artistas de la misma manera en que dialogan los géneros durante la Peña Eléctrica.

VIDEOS
Demi Carabajal
Yicos - Los muertitos
Yicos - Larry / Dulces Sueños
Imperio Diablo - Palatatay
Imperio Diablo

sábado, 11 de abril de 2009

La Peña es la dueña hasta el amanecer

Tras la presentación en el Festival Internacional Folklore Buenos Aires, en La Plata, la Peña Eléctrica volvió a Niceto con la actuación central de El vislumbre del esteko.



La Peña Eléctrica surgió en 2002, en un sótano del Abasto porteño, y desde ese momento reúne al nuevo embrión del folklore argentino, que reivindica el espíritu de la música popular fusionándola con otras vertientes como el rock, la electrónica, el reggae y la cumbia para dar como resultado power chacareras, carnavalitos psicodélicos y bagualas rockers. Es una mezcla de la impronta sonora tradicional que mamaron de chicos (muchos de estos músicos poseen un innegable legado folklórico) y las nuevas propuestas musicales que absorbieron a medida que fueron creciendo.  

Imperio Diablo – un colorido proyecto denominado Beat Villa, que combina la música andina con elementos del hip hop, el reggae y la electrónica, y que cuenta con un Vj que proyecta imágenes y el ballet de danzas típicas, Amerindia - abrió la Peña Eléctrica celebrada en Niceto con el tema “Fiesta del interior”, presagiando lo que ocurriría más tarde cuando se subieran al escenario los santiagueños de El Vislumbre del Esteko.

La cantante Cecilia Wara, transmite alegría con una infranqueable sonrisa y en un andar inquieto suma su charango al sikus y a la quena para confluir en los fieles sonidos del altiplano, mientras invita a un tímido público a aproximarse más cerca del escenario. En vivo, Imperio Diablo logra imprimirle un tono más enérgico a los temas “Rebelión Aymará”, “Brille libre”, “Bailar”, “Diablada” (con la figura del diablo, propio de los rituales paganos de Bolivia, bailando entre los músicos), “Ninia cereza” y “Huay not”, pertenecientes a su homónimo debut discográfico.

Semilla, que cuenta con la cautivante voz de Bárbara Palacios, la solidez de Camilo Carabajal (con su look psycho killer) en batería y bombo legüero, el virtuosismo de Leandro Bulacio en teclados y la prestancia de Gabriel Rocca tanto con guitarra criolla como con una Gibson Flying V, desplegó sus potentes chacareras, que el público recibió gustosamente debatiéndose entre hacer pogo o ensayar algún paso de baile. 

Con la habitual cuota de distorsión, el cuarteto comenzó su actuación con “La peñera”, “Cantor del alma” y la versión del tema de los Rolling Stone, “Píntalo de negro”, para luego invitar a Jorgelina y Adrián (profesores de la peña que se lleva a cabo todos los domingos en la catedral de Almagro) a bailar la zamba “Lucecita”.

“Quiero agradecer a todos los que apoyaron esta movida con la que tantos años  venimos remando. Poder tener al Vislumbre del Esteko hoy acá es un sueño”, comentó Bárbara Palacios, y sonaron “Sin querer” y “Vuelve”. “Esperen un poquitito porque vienen unos muchachos que saben un poco de este tema”, se despidió la cantante y guitarrista, dejándole la posta al siguiente grupo.    

Cuando salió a escena El Vislumbre del Esteko, el público explotó en una efusiva ovación, que se repitió entre tema y tema a lo largo del set, ya que los santiagueños son una especie de banda de culto en Buenos Aires. “Rocanrolennnnnnnnn” bromeó el cantante y guitarrista, Santiago Suárez, dicho que corroboraría arriba del escenario, donde exhibe una entrega apasionada y una actitud muy rocker.   

Por el repertorio de El Vislumbre desfilaron chacareras (“Ricurispa”, “Ckeshu sisa”), alguna zamba (“Amar sin condición”), también incluyó chacarera doble (“Del Dios de la chacarera”), guarachas (“Fiebre de amor”, “Siente bien”) para finalizar con la contestataria vidala – guaracha, “¿Que vas a hacer?”(“Esperar que vuelva un Che Guevara, o nos gobierne un tal Fidel. O que venga un europeo a crear papeleras. Y de mierda por miel”). Pero ese no sería el final de la Peña, era solo el comienzo.

La itinerante celebración multicultural continuó en otro sector de Niceto con el desarrollo del Lado B. Esta segunda parte inició con la actuación de Santadiabla, que deslumbró a los espectadores con la gracia de su cantante Micaela Farías Gómez para interpretar temas con aires folklóricos, latinos o flamencos; secundada por el guitarrista Martín Morales y una banda que incluye percusión, flauta y sikus.

Luego de Chakatap vs Zapateo, Demi Carabajal se hizo presente y anunció que haría “tres chacareras y un gato”, entre las que brillaron “Tata Nachi” de Carlos Carabajal, "Mishquila" de Néstor Garnica, "La simple" (tema conocido también como "Solo pa' bailarla" grabado por Peteco, Mercedes Sosa y Los Nocheros y que forma parte del primer disco de Demi titulado «Bajo el cielo santiagueño»).    

Con Tremor en el escenario las nociones tradicionales del folklore se expandieron a límites impensados y la conjunción de beats electrónicos, charango y bombo legüero (marcando el ritmo) transformó a la peña en una rave folklórica. Leonardo Martinelli, líder de este novedoso proyecto, invitó a Bárbara Palacios para interpretar “Chacarera del engaño”, fusionando la cadencia folklórica de Semilla con las texturas electrónicas de Tremor. Finalmente, El vislumbre del esteko volvió a tocar y las chacareras se sucedieron hasta altas horas de la madrugada.

En una oportunidad, Camilo Carabajal subrayó que “el sueño de cada uno es compartir la chacarera con todo el mundo y poner a bailar al público a partir de ese ritmo. La elaboración y la experimentación están al servicio de eso. Los dos mundos son libres y su unión es lógica y natural. Y tal vez eso explique el desarrollo del movimiento”. Una definición más precisa es casi imposible, por eso se recomienda que para disfrutarlo, indefectiblemente hay que vivirlo en carne propia. 

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